Psicología de la Migración

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Introducción

Entendemos que la Psicología de la Migración aborda, a partir de diversas perspectivas, las características y problemáticas propias del proceso migratorio, teniendo en cuenta la multiplicidad de aspectos que atraviesan a los sujetos y su contexto, de allí su especificidad.

La migración ha sido parte fundante de los movimientos humanos, sociales y culturales, adquiriendo diferencias y particularidades en función del momento histórico en el cual se producen.

En las últimas décadas, junto con el avance de la tecnología y las comunicaciones, los procesos migratorios han adquirido nuevas formas y alcances. Dadas las transformaciones y cambios que se producen a gran velocidad, nuestro campo disciplinar se encuentra en permanente actualización. Con la intención de abarcar la complejidad del sujeto y del proceso migratorio, tomaremos como marco de referencia una variedad de conceptos y aportes teóricos, que serán pertinentes para la elaboración del presente texto.

La Psicología de la Migración se enfoca en cuestiones que conciernen al contexto, las transiciones, la anticipación, la aculturación, los duelos migratorios, entre otros. El objetivo será continuar co-construyendo esta disciplina, en permanente transformación, proponiendo un modelo teórico-práctico de tres tiempos para abordar el proceso migratorio, en el que la Salud Mental tendrá un lugar central.

Si partimos de la premisa Lacaniana del Inconsciente estructurado como un lenguaje, será a través de la palabra que podremos acceder a las diversas significaciones, representaciones y afectos enlazados (Lacan, 1964).

Tomando como soporte material a la palabra, damos cuenta de la existencia de un discurso que desborda el sentido de una significación única y como investigadores, debemos ir a buscar esos sentidos, en el discurso mismo, para poder analizar sus determinantes. La premisa fundamental es que al inconsciente no hay que ir a buscarlo en las profundidades porque al estar estructurado como un lenguaje la palabra se juega en la superficie. En su labor de análisis, el psicoanalista lee a la letra lo que el sujeto dice y allí encuentra lo que llama el deseo inconsciente.

El psicoanálisis nos permite, a través de la práctica clínica trascender el uno a uno para repercutir en los procesos sociales. Las historias de vida, a través de sus discursos y subjetividades, se presentan como una herramienta metodológica para las construcciones teóricas. Por lo tanto, tomar la palabra como soporte, da cuenta de la existencia de un discurso que desborda el sentido de una única significación y amplía las perspectivas teórico-prácticas.

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Las migraciones : a lo largo de la historia de la humanidad

Desde sus inicios, la humanidad estuvo en constante movimiento. Las características de esta movilidad geográfica fue particular en cada época y han tenido consecuencias históricas. Sin mirar muy lejos nuestro país, Argentina, fue y es destino de inmigrantes, punto de partida de exiliados y origen de viajeros. ¿Será el desarraigo parte de nuestra cultura?

El ser humano siempre se movió individualmente o en grupos en pos de su supervivencia. Algunas veces de manera forzada y otras en busca de una mejor calidad de vida, a veces por ambas razones a la vez. Sin embargo, las singularidades de cada situación pueden ser variadas y difíciles de calcular.

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Contexto actual : mundo contemporáneo

La subjetividad de cada época se encuentra en un vínculo dialéctico con su contexto. El concepto de “Modernidad Líquida” de Bauman (2000), nos permite repensar el encuentro con sujetos migrantes. El pasaje de la modernidad a la posmodernidad trae consigo nuevos desafíos para quienes desean construir sus proyectos de vida lejos de sus orígenes y nuevos significados para los movimientos migratorios.

Analizando el impacto en las subjetividades de la época, podemos pensar en las/os nómades digitales, aquellos que viajan por el mundo, trabajan desde cualquier sitio con conexión wifi y se sienten “ciudadanos del mundo”. ¿Será este un nuevo estilo de vida?

También podemos pensar el fenómeno migratorio que está ocurriendo a nivel mundial y que es protagonizado tanto por jóvenes menores de 21 años como familias completas que deciden emigrar haciendo realidad su proyecto de vida en el exterior. Decisiones difíciles de tomar porque decidir, si emigrar o no, conlleva un costo diferente para cada una/o, además de la inversión económica que implica.

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Las Transiciones: efecto del movimiento

La migración pensada como un proceso, implica encontrarse con múltiples cambios: partiendo del movimiento geográfico, pasando por los vínculos familiares y sociales, el impacto cultural, ideológico y en algunos casos, idiomático, el nuevo contexto laboral o de formación, entre otros.

Los sujetos tienen diversos modos de enfrentar estas transformaciones, que se dan rápidamente y producen un gran impacto. Pacheco y otros (1979), lo definen como “transiciones críticas de la persona en su ambiente” y plantean algunos interrogantes “¿Cómo se afectan las cogniciones, las dimensiones afectivas, valorativas y míticas de los migrantes?; ¿Qué papel juegan las expectativas sobre el nuevo ambiente en propiciar o inhibir el sentido de bienestar en el migrante?”.

La Psicología Social, se ocupa del impacto que tiene en los sujetos, los pensamientos, conductas o creencias de otras personas (o de otra cultura) y considera a la migración como un proceso de ‘transición ecológica’, en la cual se pone en juego la reestructuración subjetiva como consecuencia del impacto de tal impacto, exigiendo al individuo un reajuste en múltiples áreas personales (Martínez et al, 2004).

La forma en la cual se posicione el migrante frente a las demandas de estas nuevas experiencias, es decir los recursos con los que cuente y las estrategias que pueda desplegar, será fundamental al momento de transitar tantos cambios y afrontar los obstáculos que se le presenten. “Este complejo proceso se puede tornar difícil y problemático en la medida en que comporta una serie de estresores particulares.” (Achotegui, 2002, 2009).

Monat y Lazarus (1991) definen el estrés como una experiencia en la que el individuo percibe que las demandas del medio o de cualquier evento superan sus recursos para hacerles frente.

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Enfoque bio-psico-social: Ecosistema humano

La perspectiva de Díaz-Guerrero (1995) puede ser de ayuda para abordar el estudio de la migración y su complejidad. Se funda en variables históricas, con el propósito de ser interdisciplinario, tiene en cuenta la interacción de diferentes aspectos: biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos y culturales.

Implicará: a) evaluar al sujeto reconociendo la interrelación entre de sus dimensiones emocionales, intelectuales perceptivas y valorativas; b) tener en cuenta que el individuo y su contexto están íntimamente relacionados, formando conjuntamente una unidad de estudio (Wapner et al, 1973); c) considerar que las transformaciones que se producen, tanto en la dimensión intrapersonal, como en el vínculo de la persona con el contexto o ambiente, pueden generar modificaciones en parte o toda la unidad persona en ambiente (Pacheco et al, 1979).

De lo dicho se desprende la necesidad de considerar ciertos factores que impactan subjetivamente en los procesos migratorios: 1) el objetivo que motoriza el viaje; 2) el tiempo y/o frecuencia de la estadía en el país de destino; 3) la distancia y las particularidades sociales, culturales y ambientales, que puedan ser diferentes entre el país de orígen y el de destino. (Bryce-Laporte, 1975)

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Enfoque bio-psico-social: Ecosistema humano

Llegado este punto, es importante desarrollar el Modelo teórico-práctico explicativo que planteamos en tres tiempos. De esta forma podremos dar cuenta de la complejidad de la migración entendida como un proceso, las particularidades de cada momento, y el lugar de la salud mental en la migración.

Será necesario considerar diversos factores, sumados al cambio de residencia, para dar cuenta de esta complejidad. Bryce-Laporte (1975) “considera: (1) el propósito del viaje, (2) la frecuencia y duración de la estadía y (3) la distancia y las diferencias cualitativas en el orden sociocultural entre el lugar original de residencia y el actual”.

a- Preparación : El concepto de anticipación, nos permitirá ubicar las características del primer tiempo. El momento que será previo, antes del viaje.

b- Realización : El fenómeno de la aculturación, será interesante para reflexionar acerca del tiempo futuro, teniendo en cuenta el durante, ya que comienza a desplegarse desde el momento que llegamos a destino.

c- Adaptación : El fenómeno de aculturación y la adaptación, permitirán reflexionar sobre el después de la experiencia migratoria.

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a) Preparación : anticipación

La anticipación implica un proceso mental, mediante el cual el sujeto puede imaginar, fantasear y representar un acontecimiento futuro, ya sea de manera consciente o no. Es decir que pueden coexistir pensamientos, ideas y emociones reconocidas por el sujeto, con otras no reconocidas pero que sin embargo tienen sus efectos en la vida cotidiana.

“En la anticipación de la experiencia se implica todo el organismo, tanto en sus aspectos emocionales como en los cognitivos y conductuales; de ahí que la mayoría de autores constructivistas rechazan la etiqueta de ‘cognitivos’ en la acepción racionalista (y computacional) habitualmente atribuida al término” (véanse Guidano, 1991; Lyddon, 1988; Mahoney, 1988; Warren, 1990).

La posibilidad de dar espacio y tiempo para analizar, desde las múltiples perspectivas, el proyecto de migrar, permitirá anticipar aspectos que atravesarán la experiencia de cada sujeto y prepararse para afrontarla.

Martha Jaramillo define a la anticipación como “una creación vivencial, que se forma en base a todas las incertidumbres del sujeto respecto a su futuro, todo lo cual surge de su historia y su estructura psíquica” (2018).

También podemos tomar la referencia de Kelly al respecto: “No se refiere a la actividad consciente de imaginar como será algo que prevemos que va a suceder, sino a las dimensiones de significado, al sistema de construcción, cuya función principal, es la de anticipar los acontecimientos, los haya imaginado conscientemente o no” (2001).

Desde nuestro enfoque, tomaremos estas perspectivas para abordar, en la práctica clínica con migrantes, al sujeto en su complejidad consciente e inconsciente, teniendo en cuenta las experiencias y aprendizajes previos, así como también las estrategias y herramientas utilizadas. Poder analizar las construcciones de significado que operan en el proyecto migratorio de cada sujeto, nos permitirá un mayor acercamiento a las diversas aristas que atraviesan esta decisión. Y consecuentemente, a la posibilidad de llevar a cabo estrategias de afrontamiento para el tiempo presente y futuro.

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b) Realización : principio de aculturación

Según la definición de la Real Academia Española (RAE) Aculturar significa “incorporar a un individuo o a un grupo humano elementos culturales de otro grupo”. Tomamos este concepto para desarrollar el durante y el después, dentro del esquema de tres tiempos en la migración, ya que nos permite pensar en las transformaciones subjetivas que se producen al migrar e interactuar habitualmente con otra cultura.

La aculturación es un constructo que se desarrolla en la psicología a partir de la década de los sesenta, siendo una línea de estudio de la psicología transcultural principalmente. La aculturación se define como el proceso mediante el cual las personas cambian como resultado del contacto con otra cultura, además de participar en los cambios generales de su propia cultura (Berry, 2001).

En el primer momento de la aculturación, con la llegada al país de destino, se empieza por conocer y admirar la nueva cultura; en un segundo momento surgen dificultades y obstáculos y en el tercer momento se negocia con la nueva cultura y se acepta, buscando un equilibrio entre ambas identidades culturales. Por ello, es importante tener presente que las estrategias y los procesos de aculturación no son uniformes, sino que responden a diversos aspectos que pueden ser modificables. Asimismo, las estrategias son esfuerzos cognitivos y conductuales que utiliza la persona para reducir el efecto del estrés que provoca la experiencia de migrar. (Ferrer et al, 2014).

Mirsky y Peretz (2006) plantean que la migración puede ser entendida como un proceso de separación/individuación, que puede promover el crecimiento del sujeto. Esta conceptualización analiza el impacto de la migración, como una oportunidad para favorecer la madurez psicológica y la autonomía del sujeto.

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c) Adaptación : aculturación

Diferentes autores han abordado el fenómeno de aculturación, algunos lo presentan como el proceso de adaptación a una nueva cultura. Este proceso se produce tanto en lo social como en lo individual. La adaptación social refiere a cambios en el contexto (cultural, demográfico, educativo, laboral) en el que se ponen en juego aspectos psico-sociales como prejuicios, interacciones, redes de apoyo, entre otros. También, la adaptación individual está vinculada a la perspectiva clínica, lo emocional y el impacto psíquico de la migración (Moya y Puertas, Ojeda et al, 2008).

Berry (2001) plantea dos aspectos en la convivencia en otra cultura, por un lado, decidir si mantener la propia cultura y, por el otro, el grado de participación que se tendrá en la nueva. Al combinarse estos elementos se da la posibilidad de cuatro estrategias de aculturación: integración, asimilación, separación y marginación. Cada una de las cuales, puede producir diferentes niveles de estrés. La necesidad de aprender un nuevo idioma, nuevas costumbres y códigos culturales, cambiar el rol familiar y laboral y la falta de trabajo pueden resultar en un estrés cotidiano significativo.

En este punto resulta importante aclarar que el impacto psicológico dependerá de las experiencias y estrategias de cada sujeto y no son inherentes a la migración. Distintos estudios ponen de manifiesto que la inmigración no produce por sí misma un incremento del riesgo de presentar enfermedades mentales sino que éstas se vinculan sobre todo a las experiencias psicológicas de adaptación durante el proceso migratorio (Achotegui, 2002).

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El sujeto en el proceso migratorio

El sujeto en el proceso migratorio, implica el tiempo presente y actual. Por lo tanto, será una construcción en movimiento a lo largo de los tres tiempos, dando cuenta de la transición y transformación subjetiva.

Desde una perspectiva psicoanalítica el sujeto se constituye en el campo del Otro pero tomando de él su indeterminación. Razón por la cual no hay petrificación del significante, “el sujeto puede ocupar diversos sitios, según el significante bajo el cual se le coloque” (Lacan, cap.16, 1964). Podemos pensar que la filiación a una cultura es un proceso complejo que excede la lógica bivalente de pertenencia o no pertenencia.

Lacan (1964) utiliza los conceptos de alienación y separación para dar cuenta de las formas de relación del sujeto con el Otro. En el proceso migratorio podemos pensar que se da un paralelismo entre la dependencia o alienación en relación dialéctica con la autonomía o separación del Otro. Sin embargo, el sujeto que no queda cristalizado en las marcas del Otro, se produce en la interpretación de esas marcas y el impacto subjetivo de ellas.

Algunos autores sostienen que habría indicadores de cierta capacidad para afrontar los cambios psíquicos que implica un proceso migratorio, como ser, discriminar entre el lugar de origen y el lugar de destino, conocer el cambio de ubicación geográfica y social, tener en cuenta los beneficios y pérdidas que implica, reconocer los recursos con los que cuenta, reelaborar duelos anteriores, entre otros. Se podría acompañar la elaboración favorable de los mismos, en tanto se puedan reconocer y aceptar las pérdidas de los aspectos rechazados y deseados del país de orígen, previendo la la idealización tanto del país de origen como de destino. Si bien son operaciones conscientes, requieren de una estructuración psíquica inconsciente que permita desidentificaciones, nuevas identificaciones y los movimientos necesarios para afrontar el proceso migratorio (Vispo y Podruzny, 2002).

Cada persona transita el proceso migratorio a su manera, desde su singularidad. Pero hay algunas particularidades que se repiten en las historias migrantes. En la llegada al país de destino parece no haber tiempo ni espacio para reflexionar ni elaborar las pérdidas, no hay lugar para la palabra. Los otros son como extraños, aunque hablen el mismo idioma porque las palabras tienen otros sentidos. Algunos autores subrayan que al migrante le falta un Otro que lo reconozca, la indiferencia lo anula como sujeto y eso lo lleva a relacionarse sólo con pares, con personas que comparten algo como por ejemplo el país de origen. Aparecen nuevos significantes que sostienen al sujeto en este proceso, “mi país”, “mis padres”, aunque cada sujeto tiene sus propios significantes (Durango Estrella, 2004).

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Duelo migratorio y Estrés

El concepto de duelo migratorio hace referencia a un duelo parcial, múltiple y recurrente, ya que revive experiencias infantiles y puede producir reacciones regresivas, que podrían dar lugar a un cambio de identidad. La intensidad del proceso varía en función de la severidad de los duelos por los que el inmigrante tiene que atravesar, los cuales pueden ser simples, complejos o extremos. Se transitarán duelos por la pérdida de : 1) la familia; 2) la lengua; 3) la cultura, costumbres, valores; 4) la tierra, los paisajes, la temperatura, luminosidad; 5) el rol social, status, trabajo, vivienda; 6) los grupos de pertenencia; 7) alguna seguridad frente a riesgos (Achotegui, 1999). Dentro del proceso migratorio, el sujeto atravesará múltiples duelos, con los recursos con los que cuente y con los factores moduladores de los duelos y su intensidad. En función de eso será posible identificar el grado de vulnerabilidad del migrante y permitirá tener más criterios para el diagnóstico, pronóstico y tratamiento.

El estrés migratorio puede presentarse de diversas maneras e intensidades, ser múltiple, ya que afecta muchas áreas de la vida; puede ser crónico, ya que podría prolongarse durante años; intenso y relevante por su fuerza; y hasta podría llegar a ser desorganizador del sujeto. Algunas de las fuentes más frecuentes de estrés migratorio, según Achotegui (2009), son: las contingencias que tiene que afrontar el sujeto para llegar al país de destino, los temores que se acrecientan durante el viaje, la búsqueda de empleo, la tramitación de documentos de residencia, estudio y trabajo, la inquietud de deportación si la situación es irregular, la búsqueda de vivienda y cobertura médica, la estabilidad económica para cubrir las necesidades y pago de deudas, afrontar los prejuicios acerca de los inmigrantes, la construcción de nuevos vínculos afectivos y sociales, la incertidumbre propia de todo el proceso, entre otras.

Los procesos psicológicos en juego en el duelo migratorio, que implican la elaboración de diversas pérdidas estarán en paralelo, con el acercamiento a la construcción de una nueva realidad. Las contingencias de esta migración, enfrentarán al sujeto a diferentes fuentes de estrés que deberá atravesar, para posibilitar la adaptación al país de destino. El sujeto y sus recursos internos, serán el puente entre ambos procesos, duelo y estrés, para abordar el desafío de la migración. Tener en cuenta estos aspectos, permitirá al migrante anticipar procesos característicos de la migración.

Es importante aclarar que la forma en la cual se transiten estas experiencias, dependerá de cada sujeto y sus circunstancias. Sin embargo, consideramos que puede verse favorecida y fortalecida, participando en espacios terapéuticos y contando con redes de apoyo, para afrontar estos cambios.

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Consideraciones para las intervenciones

Será fundamental abordar tres aspectos en las intervenciones terapéuticas: 1) el familiar, que hace referencia a las relaciones e interacciones de los integrantes de la familia, en el lugar que se encuentren; 2) el social, que refiere a los grupos, lazos y redes de apoyo sociales; 3) el cultural y socio-político, tanto del lugar de partida como de llegada (Achotegui, 1999; Martínez et al, 1999).

Humm-Delgado y Delgado (1983) refieren que para tener intervenciones exitosas sea para el diagnóstico de necesidades o en el tratamiento, es fundamental la adecuación de la metodología a utilizar con la psicología específica de cada cultura. Por eso, consideramos un aspecto importante, acompañar a migrantes argentinas/os en sus proyectos en cualquier parte del mundo en el que se encuentren. El vínculo transferencial, desde lo idiomático, cultural y social, puede producir una red de apoyo sobre la cual elaborar las diferentes experiencias, pérdidas y desafíos que se presenten en los procesos migratorios.

Nuestro planteo teórico-práctico, implica dar lugar a tres niveles de intervenciones en los procesos migratorios:
1- Prevención primaria
2- Contexto migratorio
3- Estructura del sujeto

El nivel de la prevención, está orientado a proponer espacios individuales y actividades grupales, para empezar a pensar en la posibilidad de migrar. En este tipo de intervenciones el objetivo es favorecer la capacidad de afrontar el proceso migratorio. Será importante tener en cuenta los recursos psicológicos de cada sujeto: afectivos, cognitivos, instrumentales, sociales, materiales, etc. para poder evaluar, anticipar y favorecer aspectos claves dentro del proceso migratorio.

Cuando se fortalecen los recursos se habilita de mejores posibilidades para manejar las situaciones estresantes, por lo que su uso tiene implicaciones tanto para los programas educativos como terapéuticos, pues puede ser una estrategia de intervención preventiva de gran importancia (McKenzie et al, 2004).

Desde nuestro equipo, Entre Puntos, ponemos a disposición una red pública de encuentro y sostén destinado a quienes estén interesadas/os en esta temática. Contamos con redes sociales, página web, artículos para reflexionar, testimonios de migrantes y la posibilidad de interactuar con quienes estén atravesando situaciones similares. En la misma línea, proponemos charlas virtuales, para ofrecer información importante para quienes estén pensando en migrar o simplemente tengan curiosidad con el espacio.

En un segundo nivel de intervención, el aspecto central es la migración y la construcción de ese proyecto, abarcando los tres tiempos. Existen problemáticas inherentes y esperables en cada momento del proceso migratorio y cada sujeto las afrontará desde su singularidad y sus recursos.

Berry (2001) sugiere un modelo de aculturación para abordar los procesos migratorios, que nos permite ordenar las intervenciones psicológicas en este nivel. Plantea la toma de dos grandes decisiones por parte de los migrantes: decidir si su cultura es un valor a preservar en el nuevo contexto en el que vivirán y decidir si permitirán el contacto con los nuevos miembros de la cultura anfitriona. En función de estas decisiones, será posible anticipar estrategias para cada proceso migratorio, de acuerdo al nivel de integración, asimilación, separación o marginación, que pueda producir en cada sujeto.

En este nivel de intervención es importante tener en cuenta tanto los aspectos comunes o generales de la migración, como las singularidades del proceso. En este sentido, nuestra propuesta implica la participación en espacios grupales, que permitan la escucha y la puesta en palabras de inquietudes, el reconocimiento del momento que están atravesando, la posibilidad de ampliar las perspectivas y de adquirir nuevas herramientas. Al mismo tiempo que se aborda, de manera individual en espacios terapéuticos, que atraviesan la singularidad, el contexto y la historia personal. En ambas modalidades, grupal e individual, el rol de los profesionales a cargo y su formación, serán fundamentales en la orientación y dirección de cada espacio.

El proceso migratorio, como mencionamos anteriormente, despierta afectos y produce efectos en los sujetos, reactualiza duelos y pérdidas, impulsa a reconocer recursos, obstáculos y desafíos, para abordar esta compleja experiencia. El objetivo en este nivel de intervención, es no patologizar las problemáticas inherentes al proceso migratorio, sino poder abordarlas en los espacios terapéuticos, para elaborar las estrategias necesarias en cada instancia.

Los recursos psicológicos son los elementos tangibles o intangibles que ayudan a manejar las diferentes situaciones de la vida. Se utilizan especialmente para enfrentar situaciones percibidas como problemáticas y generadoras de estrés (Hobfoll, 1989). Pueden encontrarse recursos tanto individuales, como familiares y sociales (Gold, 1997; Rivera-Heredia y Andrade, 2006). El estrés va ligado con una respuesta fisiológica, que varía desde la ansiedad, la depresión, trastornos del estado de ánimo, hasta malestares estomacales, gastritis, úlceras, dolor de cabeza o malestar inespecífico. Muchas veces, los síntomas físicos despiertan preocupación y generan la consulta profesional. Resulta de gran importancia poder abordar el diagnóstico de esta sintomatología, teniendo en cuenta el proceso migratorio, los antecedentes individuales y el contexto actual, para afrontar el trabajo terapéutico en el nivel correspondiente.

Las sesiones terapéuticas grupales se recomiendan en el trabajo con migrantes como un medio por el cual ellos pueden desarrollar sistemas de mutuo apoyo, aumentar su autoestima, encontrar ejemplos de resolución de dificultades desde la experiencia de los otros del grupo, además de identificar recursos y desarrollar habilidades en la comunidad (León y Dziegielewski, 1999).

El tercer nivel de intervención, se desprende del diagnóstico diferencial, ya que tiene en cuenta una mirada estructural del sujeto, es decir, su estructura psicopatológica.

Será importante conocer los antecedentes personales y de salud, la forma en que abordó situaciones previas, la elaboración de problemáticas pasadas y el impacto que produce la experiencia migratoria, que desafía la estabilidad de la estructura psíquica de la persona. En función de esto, se podrá evaluar el tipo de tratamiento individual y realizar un trabajo interdisciplinario con otras áreas como la psiquiatría, en caso de ser necesario.

Siguiendo a Halperín (2006), coincidimos con que la experiencia migrante opera como un factor precipitante que tendrá que ser contextualizado en la historia del paciente, la organización de sus identificaciones y defensas, sus conflictos y sistemas centrales de creencias e ideales y los cruces de significados personales, familiares y culturales que se tendrán que ir captando.

El rol profesional implica sostener una postura flexible y facilitadora de espacios para el diálogo y la escucha de diversas experiencias. La posibilidad del encuentro con nuevos sistemas de creencias, familiares y sociales, permitirá ampliar las perspectivas y proyecciones dentro del proceso migratorio. Aceptar la diversidad de recursos y estrategias podría ser clave en el trabajo terapéutico y en las posibilidades de los consultantes.

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Conclusiones

A lo largo del presente trabajo, hemos desarrollado nuestra propuesta teórico-práctica, para el abordaje de la migración, desde una perspectiva psicológica integral. Entendiendo que esta experiencia compleja, produce diferentes efectos en los sujetos migrantes, sus familias y contextos.

Tomando los aportes teóricos pertinentes, planteamos aquellos aspectos que consideramos relevantes para el acercamiento a esta práctica. Son conceptos interesantes, que nos permiten continuar reflexionando, producen nuevos interrogantes y amplían las áreas de inserción profesional.

La Salud Mental ocupa, a nuestro entender, un lugar central en la ideación, construcción y adaptación, en los proyectos migratorios. Atraviesa al sujeto, siendo interpelado por su deseo y pone de manifiesto aspectos conscientes e inconscientes, que tienen múltiples y diversos efectos. Produciendo, en cada caso, afectos, emociones, resistencias, temores y /o síntomas físicos y/o psicológicos.

Desde el punto de vista de la salud mental, la migración supone afrontar diversos aspectos psicológicos y atravesar distintas fases de adaptación. El inmigrante tiene que responder a cuatro procesos psicológicos principales: a) procesar las pérdidas y atravesar los duelos que se producen por aquello que fue dejado en el país de origen Salvador Sánchez, 2002); b) reconocer las diversas situaciones de estrés y contar con recursos para enfrentarlas (Hovey, 2001); c) adaptarse a una nueva cultura, atravesando el estrés del proceso de aculturación Berry, 2001) y d) reorganizarse subjetivamente, elaborando una nueva identidad (Villar, 2002).

La investigación clínica nos permite actualizar permanentemente esta práctica, ampliar los sentidos que tiene, continuar produciendo sustentos teóricos, y sostener esta permanente interacción, en la construcción activa del conocimiento.

Será fundamental que el acompañamiento terapéutico de quienes deciden migrar (o ya migraron), sea desde un enfoque multidimensional, que permita abarcar la multiplicidad de factores que influyen en esta construcción. Así como también, el posicionamiento clínico de escucha, a través de la cual podremos elaborar las problemáticas que se presenten en cada etapa de la migración.

La migración sugiere un trabajo multidisciplinario que la psicología no puede soslayar, por el contrario las intervenciones psicológicas tanto de prevención primaria como de secundaria y terciaria, deberán estar dirigidas al incremento de los recursos personales, familiares y sociales, promoviendo los procesos para modificar actitudes, creencias y conductas, en el primer caso y, en el segundo, modificando los factores del medio ambiente, sobre todo el de las redes de apoyo, para que estos cambios repercutan en el individuo y su comunidad (OMS, 2006; Martínez et al, 2001; Hurrelmann, 1997).

Se abren nuevos interrogantes que nos motivan a continuar reflexionando y construyendo herramientas para acompañar los procesos migratorios. Por ejemplo, ¿qué efectos se producen en la familia de origen de los migrantes?, ¿cómo impacta en la salud mental de los hijos de migrantes?, ¿qué diferencia existe entre tomar la decisión de migrar y la obligatoriedad de hacerlo por motivos de fuerza mayor?, ¿qué sucede si la migración es usada como “solución” a determinadas problemáticas personales?, ¿cuáles son las consecuencias subjetivas para migrantes que deben resignar el proyecto y regresar al país de orígen?, ¿cuál es la influencia del discurso capitalista en el fenómeno migratorio?.

Los procesos migratorios seguirán siendo objeto de estudio para nuestra disciplina. La práctica clínica y los aportes teóricos, continuarán enriqueciendo las experiencias e incumbencias de la Psicología de la Migración.

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Lecturas

Nuestro marco teórico
Entendemos que la Psicología de la Migración aborda, a partir de diversas perspectivas, las características y problemáticas propias del proceso migratorio, teniendo en cuenta la multiplicidad de aspectos que atraviesan a los sujetos y su contexto, de allí su especificidad.

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Especie en movimiento
Según nuestros historiadores, desde sus inicios, la humanidad siempre estuvo en constante movimiento. Sostienen que las características de esta movilidad geográfica fue particular en cada época y han tenido consecuencias históricas. Sin mirar muy lejos nuestro país, Argentina, fue y es destino de inmigrantes, punto de partida de exiliados y origen de viajeros. ¿Será el desarraigo parte de nuestra cultura?

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Los afectos viajan en el cuerpo
El concepto de afecto, tiene gran importancia para el Psicoanálisis desde los primeros trabajos de Freud y hasta la actualidad. En sus orígenes, hace referencia a todo estado afectivo, penoso o agradable, vago o preciso, que se presente como una descarga masiva o como una tonalidad general en el sujeto. Se encuentra asociado o vinculado a una representación o idea, sea ésta más o menos consciente y pueden presentarse por separado: afecto sin representación o representación sin afecto.

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Historias

Martina
Sentada frente a una pared de vidrio, observa cómo la tripulación se acomoda en el avión que la llevará a destino. Con la mirada perdida en ese avión y una sensación como de inquietud en todo su ser, espera su vuelo. Ya en ese momento estaba transitando un "entre", su hogar y esa otra tierra.

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Agustin
Cada vez que me imaginaba viviendo en otro país, se convertía en un anhelo más y más fuerte. Desde que tengo 18 años pensé que si lograba instalarme en otro lugar el vínculo con mi familia sería mejor y yo podría ser quien quiero.

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Preguntas Frecuentes

¿Qué es la Psicología de la Migración?
Es un área de la Psicología que se ocupa atención clínica y la investigación teórica a lo largo de todo el proceso migratorio. Implica el acompañamiento psicoterapéutico de personas migrantes, abordando aspectos emocionales y psicológicos que intervienen en estos procesos. Priorizando la salud mental y promoviendo espacios de reflexión y construcción activa de sus proyectos migratorios.
¿Por qué es recomendable consultar con un/a psicólogo/a al migrar?
Iniciar un proyecto de estudio, trabajo o de vida en otro país, implica una serie de decisiones, que requieren del autoconocimiento y de recursos internos, para hacerle frente a cambios profundos. Los aspectos emocionales juegan un rol fundamental en todo el proceso y darle un espacio de reflexión permitirá elaborar y afrontar las experiencias pasadas, presentes y futuras.

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