Cada vez que me imaginaba viviendo en otro país, se convertía en un anhelo más y más fuerte. Desde que tengo 18 años pensé que si lograba instalarme en otro lugar el vínculo con mi familia sería mejor y yo podría ser quien quiero.
El tiempo de planificación fue arduo. Primero contarlo en casa y que las reacciones sean diferentes. Mi papá preocupado con las cuestiones legales. Mi mamá conmocionada con la idea de no verme todos los días. Y mis hermanos, la más chica feliz porque le voy a mostrar otro país y el más grande sin hablarme, quién sabe por qué.
Decidí entonces intentar concretar mi proyecto, pero teniendo en cuenta las inquietudes de mi familia y así lograr que todos estemos más tranquilos. Averigüé todo lo que necesitaba para conseguir una visa. Buscando en diferentes páginas conseguí una entrevista y después de eso un posible trabajo. Elegí Estados Unidos como destino, porque allá vive un tío, hermano de mi mamá, que se mudó hace varios años.
Él es Agustín y soñó muchas veces con este momento. Ahora, que todo parece organizado para emprender esta aventura, surgirán algunas situaciones imprevistas.
Al principio, con la emoción y la adrenalina de la llegada, no registré muchas cosas. Solo sentía que lo había logrado, que estaba cumpliendo mi sueño. Vivir con mi tío, con el que no había convivido antes, fue novedoso y algo diferente de lo que imaginé. Eso me impulsó a ver la forma de mudarme y tener mi propio espacio.
No me arrepiento de todo lo que pensé y planifiqué antes de venir, pero algunas cosas pueden salir de otra manera. Aprender a vivir solo, comprar, cocinar, limpiar y pagar las cuentas, no era algo previsto en principio para mi viaje, por estar con mi tío, pero así sucedió. Me sentí abrumado con tantas responsabilidades, todas juntas y a mi cargo.
El vínculo con mi familia es complejo. La diferencia de horas para la comunicación dificulta un poco las cosas. Muchas veces sus reclamos, se suman a la lista de tareas por hacer y me pregunto qué es realmente lo que quisiera hacer. La experiencia de migrar, implica un salto a la adultez en todas sus dimensiones, pero ¿Cómo conciliar ese crecimiento y autonomía, en otro país, con la demanda de estar conectado con mi familia, como si viviera allá?, ¿Cómo repensar qué quiero hacer ahora que estoy acá?
En Entre Puntos, ofrecemos un espacio de Psicoterapia Virtual para quienes estén pensando o hayan decidido migrar para trabajar, estudiar o vivir en otro país. Si algo de la historia de Martina te llevó a pensar en tu propia historia, podés contar con nosotras.
«Cualquier parecido con personas verdaderas, vivas o muertas, o con hechos reales es pura coincidencia.»
N. Epstein y S. B. Sanguina
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.